Necronomicon






En el año 730, en un lugar recóndito llamado Damasco, fue escrito un libro conocido con el nombre de Al-Azif ("el murmullo de los demonios"), que posteriormente seria traducido por el griego Theodorus Philetas con el nombre de Necronomicon (El Libro de los Muertos).

Este libro, fue escrito por Abdul Al-Hazred ("El Adorador del Gran Devorador" o "El Árabe Loco"), un poeta que visito las ruinas de Babilonia y los subterráneos de Menfis y paso diez años en el desierto de Roba el-Khaliyeh y en el del Dahna. Posteriormente paso sus últimos años de su vida, en Damasco, donde escribió el Necronomicón (Al-Azif), este decía que había visto la famosa Irem ("La Ciudad de los Pilares"), y que adoraba a unas entidades desconocidas llamadas Yog-Sothoth y Cthulhu. Este, según dicen fue devorado por una "criatura invisible" en pleno día, después de escribir el Necronomicón.

La primera traducción del libro, la realizo el griego Theodorus Philetas de Constantinopla, en 950, con el titulo de "Necronomicón". Durante un siglo, y debido a su influencia y a unos hechos terribles, fue prohibido y quemado por el patriarca "Michael".

En 1228 Olaus Wormius encuentra una traducción al latín, que fue impresa dos veces, la primera en el siglo XV, con letras negras (probablemente de origen Germánico), y la segunda en el siglo XVII (de origen Español). La obra tanto en su versión griega como en la latina, fue prohibida por el Papa Gregorio IX, en 1232, poco después de la traducción al latín.

La edición árabe original se perdió en los tiempos de Wormius, hasta su posterior aparición en una antigua biblioteca española, de la que fue sustraído por un ladrón ingenioso, de identidad desconocida. Tampoco hay ningún rastro de la versión griega, impresa en Italia, entre 1500 y 1550, después del incendio de una biblioteca en Salem, en 1692. Igualmente existía una traducción del doctor Dee, jamas impresa, basada en el manuscrito original.

Los textos latinos que aun subsisten, uno (del siglo XV) esta guardado en el Museo Británico, y el otro (del mismo siglo que el anterior) se halla en la Biblioteca Nacional de París. Una edición del siglo XVII, se encuentra en la biblioteca Widener de Harvard y otra en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham; también hay una más en la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires.

Probablemente existan aun más copias secretas, y se rumoreaba persistentemente que una copia del siglo XV fue a parar a la colección de un celebre millonario americano. Existe otro rumor que asegura que una copia del texto griego del siglo XVI es propiedad de la familia Pickman de Salem; pero es casi seguro que esta copia desapareció, al mismo tiempo que el artista R.U.Pickman, en 1926. La obra esta severamente prohibida por las autoridades y por todas las organizaciones legales inglesas. Su lectura puede traer consecuencias nefastas. Se cree que R.W.Chambers se baso en este libro para escribir su obra el "Rey en Amarillo".


Notas sobre un fragmento del Necronomicón

Durante una búsqueda entre las estanterías de cierto librero de El Cairo, cuyo nombre no mencionare para evitar que personas no preparadas puedan acceder a sus tesoros; encontré un pergamino escrito en árabe, obviamente antiguo, ya que el uso del pergamino en el mundo árabe se abandono tras la introducción del papel en el siglo IX.

Al examinar el documento observe de inmediato dos líneas de poesía que leí con creciente excitación, al reconocer en ellas una versión árabe exacta del famoso verso del Libro de los Muertos:

Que no esta muerto lo que puede yacer eternamente,
y con los evos extraños aun la muerte puede morir.

Su transcripción en árabe escrito seria la siguiente:


La métrica del poema es -/---/---/---/- para ambas líneas, y el acento cae en la '/'. Una transliteración de los caracteres árabes seria:

la mayyitan ma qadirun yatabaqa sarmadi
fa itha yaji ash-shuthath al-mautu qad yantahi

Cuya traducción literal equivaldría a:

No esta muerto aquello que posee la capacidad de seguir existiendo eternamente,
y si vienen extraños (o raros) tiempos (o cosas) la muerte puede dejar de existir.

Lamentablemente cuando me disponía a regresar a casa, con el manuscrito en mi poder, surgieron problemas en las aduanas de El Cairo, donde me vi forzado a depositar el pergamino con el compromiso de que lo enviarían inmediatamente por correo a la Biblioteca Nacional para su catalogación y estudio. Fue la ultima vez que lo vi, y desde entonces no he vuelto a tener noticia alguna de el.

Profesor Phileus P. Sadowski, Ph. D., D. Litt.


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